Había un manantial, cuyas aguas bailaban dulzonamente al compás de la brisa, bañaba sus orillas
y jugueteaba con las flores, acariciaba a los animales que se le acercaban.Una tarde, a finales de la primavera llegó un trovador acompañado solamente por su laúd y por sus sueños y se sentó junto al manantial a contemplar el paisaje, mientras lo hacía tomó su laúd y empezó a narrar sus sueños acompañados por una tierna melodía; las tranquilas aguas del manantial empezaron a danzar al compás, abandonando su vaivén monótono después de muchísimo tiempo; el trovador no se percató, terminó su canción y se quedó dormido. El manantial veló su sueño, a la mañana siguiente el trovador empezó nuevamente con sus sueños transformados en melodías, las aguas que reposaban tranquilas empezaron nuevamente a bailar al compás de ella, se formaban remolinos de diferentes tamaños, en completa algarabía, el manantial disfrutaba de la música y de los sueños del trovador. Cuando de pronto apareció la figura de una driada, que surgió de las profundas aguas del manantial y miraba embelesada al trovador.
El trovador continúo todas las tardes cantándole al manantial, esperando que apareciese la driada, la que a veces tímidamente sólo se asomaba por segundos para disfrutar más cerca de la presencia del trovador.
Una noche el trovador fingió dormir, y cuando la driada se acercó a cuidar su sueño, abrió los ojos y pudo verla de cerca, pudo ver su rostro, pudo ver sus ojos; esos ojos, que el trovador juró nunca olvidar y en los cuales vio la esperanza del amor.
Muchas más tardes y noches disfrutaron juntos de sueños y melodías, hasta que una en especial, en la cual la luna brillaba sobre las aguas formando un resplandor inusual, el trovador ingresó al agua y acarició el rostro de la driada, la cual con el contactó de la mano del trovador, transformó su delicada esencia en piel y pudo corresponder a las caricias, llenaron sus cuerpos de pasión, se amaron con dulzura y con un frenesí incontrolable. Danzaron unidos por todo el manantial cual un solo cuerpo, ofreciéndose mutuamente los goces sublimes de placer hasta lograr la unión perfecta jamás imaginada.
Fue pasando el tiempo y el trovador empezó a crear nuevas melodías, que hacía el delirio de la driada enamorada, pero ya no sólo ella lo escuchaba, se presentó la lluvia, el viento, la nieve, la garúa y muchos más, todos danzaban también bajo las ármonicas notas del laúd, los sueños eran bellos y encantaban a quien los escuchase.
Un día el trovador tomó su laúd y le dijo a la driada que se iba en busca de su felicidad, que tenía curiosidad por conocer a sus nuevos oyentes, que no podía pasarse la vida a su lado, que no la amaba, que antes no se fue por qué no quería hacerlo pero la novedad de los desconocido le dio la fuerza necesaria, nada de lo que había allí podía retenerlo. La driada lloró y cada lágrima que derramó desapareció en el manantial, perdió su piel, y se zambulló.
El trovador se fue, pasaba sus horas acompañando a la lluvia, a la brisa, quienes querían que permaneciese a su lado, pero como todo pasa, la lluvía paró, la brisa cesó y el trovador se quedó solo. Total a él no lo importaba tenía sus sueños, su laúd y a sí mismo, era suficiente.
Después de recorrer muchos lugares, un día desde una montaña vio el manantial que tanto lo amó, estaba danzando ondulantemente bajo los ardientes rayos del sol, no vio a nadie, pensó que la driada estaría sumergida, por curiosidad decidió quedarse para verla, cuando un gorrión se posó en su hombro preguntándole si esperaba ver a la driada, el trovador asintió, el gorrión le dijo que ojalá pueda verla porque sólo la podían ver aquellos que tenían el alma libre y los ojos llenos de verdad, porque el reflejo de los diamantes por el sol la resguardaban del dolor y de la falsedad. Los diamantes se formaron de las lágrimas de la driada y que un trovador no supo enjugar antes de irse. El trovador se quedó un tiempo en la montaña pero nunca se supo si la llegó a ver.

26 comentarios:
que bella historia, me has tocado el corazón! muchas gracias por tanta belleza... dejo besos miles :D
ay los trovadores
Una historia muy bonita con un gran fondo de verdad, el que algunas personas van de un lado a otro buscando la felicidad y eso les impide ver la que tenían tan cerca.
Gracias por tu visita.
Un saludo
Hola. ¡Has vuelto!
¡Que triste y trágica historia!
La verdad es que es triste porque, en parecía que para él fueran más importantes sus cosas personales y sus intereses a la amada. Pero, no sólo ocurre ésto en las historias sinó en la vida real. Y entonces, esa persona que se aleja sientes que te ha fallado y te deja un gran dolor, una gran tristeza. Es triste, pero, desgraciadamente y realmente ésto ocurre y a veces, no sabes que hacer para que las cosas se arreglen y vuelvan a ser como antes.
Preciosa historia. Me ha encantado.
Nos leemos. Un beso.
La eterna búsqueda de algo mejor, el inconformismo natural en cada uno, pensando que lo siguiente sera un poco mas.... como saber que lo que se tiene es lo mejor?.
Nos leemos.
¡Qué triste historia! Pero, ¡me encantó! :)))
A veces, ésto también pasa en la vida real. Luego, el mentiros@ puede volver pero, tú ya te tienes que proteger para que después no te sigan haciendo daño. Y si vuelven, pues, es triste pero... ...más vale a veces dejar una historia triste de por medio que el que te sigan haciendo daño, aunque no sé... ...una oportunidad más, todo el mundo la merece pero, no miles.
Un saludito.
En sueños la siguió viendo hasta el día de hoy..........
te quiero
mar
Medioevo, ninfas, encanto y dolor. Las dríadas eran ninfas, cuya vida duraba lo que la del árbol a que se suponía unida. En este caso, su vida (o su ser), duró lo que la presencia del trovador a quien se encontraba unida.
Lindo post.
Saludos,
Todo muy precioso, hasta que el trovador se marchó, a veces la conducta humana es tan extraña, y la pobre driada no pudo prevenirse.
La calidad del escrito es buenísima!!. Veo que me pasaré a menudo por acá.
Un saludo!!
Creo que ese trovador no enetendió el precio de la felicidad, pero me encanta el final no tiene ese final feliz que no siempre gusta...
Un abrazo, me encantó conocer tu blog, espero seguir en contacto
seguro que la llegó a ver, seguro que le puso
pasión
y
amor
:-)
no sabes cuanto me ha gustado todo, bellisimo realmente, estoy leyendo una a una las historias.
he recobrado aquella sensaciòn de cuando hace años lei las historias del ruiseñor y la rosa de wilde.
ya estas entre mis favoritos.
besos.
Una hermosa historia con una hermosa moraleja...y un tanto de leyenda.
Me gustó mucho.
Un abrazo
Dios mio, es lo tipico, el hombre no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.. y luego se queda trsite y solo..
Asi canto a mi alma para que nunca muera por falta de amor, la alimento con mis versos, con mis ganas, con pasión.
Recibe un beso en tu alma.
uy que lindo escrito, me ha encantado. Te dejo sonrisas...
Saludos.
que historia tan bella, y tan triste además
a veces las personas idealizamos la felicidad a tal punto que olvidamos cual es su rostro
La libertad y la independencia siempre es lo más importante. El amor que verdaderamente nos merecemos viene por añadidura. No te preocupes por el trovador, si realmente es para ti volverá. Nadie dice que las rupturas son fáciles.
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los trovadores ponen!!!
buena historia (triste pero buena)
que bacán que sigas posteando
saludossss
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Triste, bella...
Me gustó.
Un abrazo.
con sus sueños quedo el trovador... como cada uno de nosotros.
Bonita historia, pero me dio pena el final, triste.
Pucha las relaciones son así tío, a veces uno debe de dejar todo por conseguir sus egoístas objetivos.
sólo una cosita... podrías definir qué es un trovador?
sólo una cosita... podrías definir qué es un trovador?
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