martes, 18 de setiembre de 2007

Trovador

Había un manantial, cuyas aguas bailaban dulzonamente al compás de la brisa, bañaba sus orillas
y jugueteaba con las flores, acariciaba a los animales que se le acercaban.

Una tarde, a finales de la primavera llegó un trovador acompañado solamente por su laúd y por sus sueños y se sentó junto al manantial a contemplar el paisaje, mientras lo hacía tomó su laúd y empezó a narrar sus sueños acompañados por una tierna melodía; las tranquilas aguas del manantial empezaron a danzar al compás, abandonando su vaivén monótono después de muchísimo tiempo; el trovador no se percató, terminó su canción y se quedó dormido. El manantial veló su sueño, a la mañana siguiente el trovador empezó nuevamente con sus sueños transformados en melodías, las aguas que reposaban tranquilas empezaron nuevamente a bailar al compás de ella, se formaban remolinos de diferentes tamaños, en completa algarabía, el manantial disfrutaba de la música y de los sueños del trovador. Cuando de pronto apareció la figura de una driada, que surgió de las profundas aguas del manantial y miraba embelesada al trovador.

El trovador continúo todas las tardes cantándole al manantial, esperando que apareciese la driada, la que a veces tímidamente sólo se asomaba por segundos para disfrutar más cerca de la presencia del trovador.

Una noche el trovador fingió dormir, y cuando la driada se acercó a cuidar su sueño, abrió los ojos y pudo verla de cerca, pudo ver su rostro, pudo ver sus ojos; esos ojos, que el trovador juró nunca olvidar y en los cuales vio la esperanza del amor.

Muchas más tardes y noches disfrutaron juntos de sueños y melodías, hasta que una en especial, en la cual la luna brillaba sobre las aguas formando un resplandor inusual, el trovador ingresó al agua y acarició el rostro de la driada, la cual con el contactó de la mano del trovador, transformó su delicada esencia en piel y pudo corresponder a las caricias, llenaron sus cuerpos de pasión, se amaron con dulzura y con un frenesí incontrolable. Danzaron unidos por todo el manantial cual un solo cuerpo, ofreciéndose mutuamente los goces sublimes de placer hasta lograr la unión perfecta jamás imaginada.

Fue pasando el tiempo y el trovador empezó a crear nuevas melodías, que hacía el delirio de la driada enamorada, pero ya no sólo ella lo escuchaba, se presentó la lluvia, el viento, la nieve, la garúa y muchos más, todos danzaban también bajo las ármonicas notas del laúd, los sueños eran bellos y encantaban a quien los escuchase.

Un día el trovador tomó su laúd y le dijo a la driada que se iba en busca de su felicidad, que tenía curiosidad por conocer a sus nuevos oyentes, que no podía pasarse la vida a su lado, que no la amaba, que antes no se fue por qué no quería hacerlo pero la novedad de los desconocido le dio la fuerza necesaria, nada de lo que había allí podía retenerlo. La driada lloró y cada lágrima que derramó desapareció en el manantial, perdió su piel, y se zambulló.

El trovador se fue, pasaba sus horas acompañando a la lluvia, a la brisa, quienes querían que permaneciese a su lado, pero como todo pasa, la lluvía paró, la brisa cesó y el trovador se quedó solo. Total a él no lo importaba tenía sus sueños, su laúd y a sí mismo, era suficiente.
Después de recorrer muchos lugares, un día desde una montaña vio el manantial que tanto lo amó, estaba danzando ondulantemente bajo los ardientes rayos del sol, no vio a nadie, pensó que la driada estaría sumergida, por curiosidad decidió quedarse para verla, cuando un gorrión se posó en su hombro preguntándole si esperaba ver a la driada, el trovador asintió, el gorrión le dijo que ojalá pueda verla porque sólo la podían ver aquellos que tenían el alma libre y los ojos llenos de verdad, porque el reflejo de los diamantes por el sol la resguardaban del dolor y de la falsedad. Los diamantes se formaron de las lágrimas de la driada y que un trovador no supo enjugar antes de irse. El trovador se quedó un tiempo en la montaña pero nunca se supo si la llegó a ver.






jueves, 12 de julio de 2007

Fénix

Anoche soñé, que caminaba sin rumbo, meditando sobre qué hacer con mi vida, cómo seguir adelante con mis penas y mis dudas, cuando el leve aleteo de unas aves, me distrajo un momento.... me detuve a escuchar y al querer avanzar me di cuenta, que ya no había nada más allá, estaba al borde de un precipicio, me asomé y vi como miles de corazones se movían aferrándose a las peñas, intentando subir para alcanzar la libertad que se les negó en algún momento, los observé detenidamente, de algunos salían borbotones de sangre, roja como el carmín, eran amores recién terminados, tenían el ímpetu que da la desesperación para que sin desmayar, desearan recuperar lo perdido. De otros con rasguños y golpes, salían hilos de sangre, pero el caudal con el correr del tiempo se hacía cada vez menor y de vez en cuando lanzaban un aullido desgarrador, son los amores que se van resignando a su suerte y que cada cierto tiempo intentan dar algunos pasos. Finalmentes estaban los secos, sólo unidos por decrépitas hilachas verdes, en los cuales sólo quedaban charcos de amargura y odio.
Lo que si todos tenían en común, era un puñal clavado, que los atravezaba en su totalidad....... es cuando me di cuenta, toque mi pecho y lo sentí, y ese calorcillo que me acompañaba ultimamente era la sangre que bañaba mi piel, estaba caminado al precipicio del cual tal vez nunca saldría.
Caí de rodillas tratando de no acercarme al abismo, me arrastré lo más lejos que pude de la destrucción eterna, y fue ahí que encontré cenizas, en el pasto, tibias aun, miré al cielo, vi las aves y me sentí llena de esperanza, entonces supe qué hacer, clavé el puñal hasta lo más profundo de mi ser, el dolor fue insoportable, lloré de rabia, me ardían las entrañas, mi corazón sangró tanto que me ahogué en mi sangre y en mi agonía miré como el fuego empezaba a consumirme, se acabó -pensé - por fin todo acabó.
Hoy cuando desperté encontré cenizas en mis pies, y unas plumas de color rojo, amarillo y anaranjado en mi mano, y vaya si tenía razón en mi sueño, ya todo acabó.

sábado, 7 de julio de 2007

Me llamo Dolor........

Lo siento, lo siento tanto....... ¿Por qué?...... lo siento
Me hiciste feliz, me cuidaste, me protegiste, me amaste y yo....... te alejé de mí, no me importó tus sentimientos, sólo quería ver el mundo, salí corriendo tras una quimera, tras sueños que eran ya eran realidades, pero yo quería más, nada era suficiente, creí que merecía más.
Recorrí senderos llenos de luz que me impulsaban a seguir, llenos de dones maravillosos que me saciaban hasta el hartazgo, de personas entre las cuales nos maravillábamos de nuestros logros, proyectos y fantasías. Había felicidad y algarabía, no había tiempo para pensar en el pasado, por fin lo tenía todo, al menos eso pensé.
Un día desperté y no había nada, mejor dicho no había nada para mí, porque los demás estaban ahí pero yo no era parte de ellos, ya no teníamos nada en común, al contrario se reían de mí, otros con miradas compasivas murmuraban cuando yo pasaba, y lo demás se desvanecía frente a mí, me convertí en una extraña y nada de lo que me atrajo como una Caja de Pandora era real, la vanidad y el falso orgullo me atraparon......... y entre tanta tristeza y oscuridad, pude mirar al pasado y te recordé como lo único verdadero y valioso que había tenido en mi vida, entonces di la vuelta y con los ojos llenos de lágrimas caminé hacia tí, hacia ese lugar donde te dejé, esperando encontrar tu sonrisa, tus ojos, tu piel.
Recorrí el mismo camino, pero esta vez no había luz, no había felicidad, no había nadie, sólo me acompañaba mi corazón y en mi boca un: "lo siento".
No vivía por buscarte, no dormía por extrañarte, seguí caminado y te ví, seguías ahí, te llamé y no me escuchaste, corrí y te abracé, no me sentiste, te miré y no me viste.......es cuando te vi bien, tu piel, estaba cubierta de manchas negras y costras, y tus ojos....... estaban vacíos, sin luz.
"No me reconoces?, lo siento, me di cuenta, quizás tarde cuanto significas para mí, lo siento, hablemos", dirigiste tu mirada hacia mí, con esos ojos vacíos y me hablaste con una voz ronca: "No te conozco, me llamo Dolor y no debes acercarte a mí, la gente no comprende que debe huir de mí, no sé por qué me buscan, soy la esencia de los que han dejado de amar, no entiendo por qué dejan al amor, a la felicidad para ir a mi encuentro, aléjate, tú no sabes lo que soy, huye estás a tiempo".
No supe que decir, tome su mano, la acaricié y comprendí cuanto daño le hice, lo besé, ahora era mi amor el que luchaba por retenerlo....... pero Dolor igual se fue, no sin antes dejarme como recuerdo de aquel beso un dolor peor al que le causé.

domingo, 1 de julio de 2007

El Cristal

A través de un cristal, opaco aún, veo mi vida cual rompecabezas incompleto; intento en vano formar un presente, sin conseguirlo porque el tablero se destruyó en un golpe seco y las piezas salieron despedidas por lugares insospechados y en mi afán de buscarlas ingresé a un laberinto en el cual las furias me acechan con colmillos llenos de desilusión y desesperanza, y temo que me atrapen y no me dejen salir. Las piezas están ahí, lo sé, dónde las busco, el dolor clavado en mi corazón me ahoga y necesito fuerzas, necesito de tí ........ ¿Quién serás?, no lo sé aún, pero ven y extiende tu mano, de la que me asiré con fe, aferrándome al manantial de vida, que me ayudará a limpiar el cristal de mis ojos y unir las piezas que le faltan a mi alma para reconstruir junto a tí, mi pasado.

Presa en ese laberinto, te siento cerca, ¿Dónde estás? ..... ven sigue mi aliento que con desesperación va en busca de esa señal salvadora, que evitará que la noche caiga y me cubra con su manto de total oscuridad; las fuerzas me abandonan, necesito beber el elíxir de la vida que tú, sólo tú me puedes dar ..... ¿Quién eres?, ¿Dónde estás? ....... no importa, sólo ven.........

jueves, 28 de junio de 2007

Lágrimas

Hola amigas ...... amigas de muchos días, meses, tal vez de toda una vida..... hace tiempo que no venían por estos lares, que no dejaban rastros finísimos de sal en mi rostro, sus visitas se habían hecho tan esporádicas o venían en una o dos parejitas para recordarme que aún estaban ahí, en la profundidad de mis ojos, esas cataratas que bañaban mis mejillas habían disminuido su caudal, y ahora aparecieron de pronto con fuerza desmedida, para ser las amigas fieles de las largas noches, para ser el bálsamo que acaricia mientras el sueño llega, para humedecer mi piel y sentir que aún estoy viva.

viernes, 8 de junio de 2007

HOOOOOLLLLLLLAAAAAA

Hola, amigos bloguers......................................